Nobel de Medicina 2017 en encuentro de Cronobiología en Valparaíso

15.12.17 Nuestros socios informan

Iluminación sustentable con énfasis en la fisiología humana.

La vida moderna conlleva conductas que hacen que la ritmicidad circadiana se altere, ante ello la iluminación centrada en las personas es la alternativa, para además ahorrar energía y promover la sustentabilidad.

Los mecanismos fisiológicos que permiten el ritmo diario de sueño, vigilia y el bienestar personal entre otras temáticas abordó recientemente el profesor de la Universidad de Brandeis, Michael Rosbash -científico norteamericano ganador del Premio Nobel de Medicina 2017, junto a Michael Young y Jeffrey Hall- en Valparaíso, Chile, en el XIV Simposio Latinoamericano de Cronobiología, LASC 2017, donde analizaron temáticas relacionadas al reloj biológico del cuerpo o ritmo circadiano, lo que viene a confirmar la relevancia de los principios del Human Centric Lighting que centra la iluminación en la fisiología humana. “Los postulados de Rosbash convergen en que la iluminación moderna puede mejorar los ritmos circadianos, los estados de ánimo, la agudeza visual, el rendimiento y el bienestar de las personas ahorrando energía y ayudando a la sustentabilidad” comenta el Dr. Erwin Plett, director de Alfa Lux en Chile y vicepresidente de la comisión de energía del Colegio de Ingenieros de Chile A.G, quien intercambió tópicos de iluminación y bienestar de las personas con el Nobel, tales como los aspectos bioquímico, fisiológico y conductual que permiten la adaptación a la rotación diaria de la tierra. En todos los animales esto tiene tres propósitos principales: buscar alimento, no ser comido y encontrar pareja.

El ser humano funciona y se regula con las señales que obtiene de la luz y que calibran los distintos relojes biológicos de las personas: anual, mensual y diario (ritmo circadiano). La visión (y con ello la iluminación) es muy importante para las personas, ya que fisiológicamente más del 70% de todos los sensores que tiene el cuerpo humano se concentran en los ojos, con lo que diariamente este sentido es el que más información transmite al cerebro para la realización y coordinación de todas las tareas. “La iluminación debe estar centrada en el ser humano, porque la luz tiene importantes efectos visuales, biológicos y hasta emocionales en las personas. La iluminación dejó de ser un tema trivial. Para maximizar tanto el bienestar, como la capacidad productiva, es crucial redefinir qué calidad de luz necesitan las personas para las diferentes actividades diarias. Además los humanos somos individualmente diferentes en nuestras sensibilidades lumínicas y éstas cambian con la edad”, señala el Dr. Plett.